Tuesday, March 07, 2006

Preludio


Dos jóvenes imberbes caminaban por las frías calles de Valparaíso. Al llegar a la catedral, frente a la plaza victoria, uno de ellos se percina.
-¿Por qué lo haces?- preguntó el otro frunciendo el ceño.
-Es mi forma de demostrar mi fe-, dijo.
-¿Y qué significa la señal de la cruz en tu pecho y frente?
-Es la cruz que debo cargar, tal como lo hizo Jesús-, respondió el otro con un aire inspirador de fe.
-¿Tú crees que Jesús quiso en verdad cargar esa cruz? ¿Piensas que el querría salvarnos con su muerte? No. Él quería vivir y nosotros lo asesinamos. Tu iglesia lo mató y nos dijo que Él lo hubiese querido así. ¿Cómo alguien iba a salvarnos estando muerto? El quería vivir con nosotros, enseñarnos cosas, pero no le dejamos. Y ahora tú haces el signo de la cruz, en señal de fe.
-Pero esa es la cruz que debo cargar al igual que Jesús.
-¿Y tú piensas que Jesús quiere que la cargues? No me hagas reir. Él quiere que tú vivas la vida; que seas feliz, honesto y que entregues amor, no que cargues una cruz, símbolo del poder y la opresión de aquella época. Símbolo de la muerte de aquel que vino a salvarnos.
-Pero así sabré como se sintió él.
-¿Si nos ama tanto por qué querría que nosotros sintiésemos lo que él? El quiere la vida y que creamos en él, no en la iglesia que lo mató y que quemó a tanta gente en la Inquisición, que apoyó dictaduras, que gobierna el mundo y que además está llena de pederastas. Abogan por el ostento, tienen riquezas, oro, plata. Cada iglesia romana serviría para albergar a cientos de vagabundos. Construyeron una enorme en Costa de Marfil, una de las colonias más pobres de Francia. ¿Quieres ser parte de esa iglesia? Si es así, no crees en Él.

Dicho esto, el otro joven guardó silencio y meditó. Ambos subieron a uno de tantos cerros y se sentaron en un mirador.
-Es bello el horizonte- dijo el católico.
-Es lo más hermoso que hay. Lamentablemente veo como lo destruímos. Contaminamos hermosos lagos, bellos ríos y la gente dice "son sólo unos cisnes. Nosotros necesitamos el papel".
Yo creo en la belleza de la naturaleza y en el cuidado de nuestro ambiente. Creo en Dios, pero no en la religión. Quiero hacer el bien y no perder una hora todos los domingos. Quiero gritar y decir que todo en este mundo está mal, excepto Dios y la naturaleza. Quiero decir que nos estamos suicidando. Quiero llorar y abrazar a un ser amado y decirle que me ayude a cuidar cada árbol, a limpiar cada río, y en vez de cantar y bailar con la imagen de Jesús crucificado, me ayude a ser mejor cada día y a ayudar a cada anciano en su nombre.
Quiero cambiar este mundo.

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